Para presupuestar una puerta pivotante de vidrio hay que fijar cinco datos: dimensiones y peso de la hoja, posición del pivote, tipo de suelo, holguras perimetrales y sentido de apertura. Con ellos se elige el pivote y se evita rehacer la obra.
Una puerta pivotante se apoya en un punto. Todo el peso de la hoja va a un pivote inferior y a un eje superior, así que unas pocas decisiones de proyecto condicionan el resultado.
1. Dimensiones y peso de la hoja
El ancho, el alto y el tipo de vidrio dan el peso de la hoja. Ese peso decide qué pivote hace falta. Conviene cerrarlo pronto: cambiar el vidrio a mitad de proyecto puede cambiar el herraje.
2. Posición del pivote
El pivote puede ir centrado o desplazado hacia un lado. Desplazado deja un paso más amplio por un lado; centrado reparte la hoja a ambos lados del eje. La posición también cambia la fuerza que hace falta para abrir.
3. Suelo y techo
El pivote inferior suele ir empotrado en el suelo. Hay que saber qué pavimento lleva y qué espesor hay disponible bajo él. En el techo, el eje superior necesita una base firme.
4. Holguras
Entre la hoja, el suelo y el marco quedan holguras pequeñas. Si la puerta va a fachada, hay que definir cómo se cierra ese hueco frente al aire y el agua.
5. Sentido de apertura y retenciones
Si abre en un sentido o en los dos, y si debe quedarse parada en ciertos ángulos o volver sola a cerrado. Cada opción cambia el pivote.
Qué enviarnos
Planta y sección del hueco con cotas, acabado de suelo y techo, y si es interior o fachada. Con eso preparamos la propuesta del Sistema CUT.
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